5 cosas que debes saber sobre la neumonía

5 cosas que debes saber sobre la neumonía
  1. La causa

Puede ser causada por un virus, bacterias o incluso un hongo. Aunque la neumonía en sí no es contagiosa, los gérmenes que la pueden causar sí lo son. Si es originada por un virus, puede evolucionar fácilmente en neumonía bacteriana.

La neumonía ocurre cuando los alvéolos de los pulmones se llenan con secreciones o pus. Eso hace más difícil respirar y obtener suficiente oxígeno. Si no se trata, los niveles de oxígeno pueden caer a niveles que amenazan la vida.

  1. Factores de riesgo

La mayoría de las personas sanas pueden luchar contra la neumonía, pero para los niños más jóvenes, pacientes de edad avanzada o inmunocomprometidos, la enfermedad puede ser difícil de combatir. 

Según la UNICEF, más de 2,500 niños mueren diariamente de neumonía en todo el mundo, la mayoría de ellos menores de 2 años, lo que la convierte en la principal causa de muerte de los más pequeños.

Cualquier persona con una enfermedad crónica como diabetes, problemas renales, insuficiencia cardíaca, VIH/SIDA o una enfermedad pulmonar como la EPOC también está en alto riesgo, al igual que las personas que se someten a quimioterapia o toman un fármaco inmunosupresor. Fumar y beber demasiado alcohol también puede aumentar las posibilidades de contraer la enfermedad.

  1. Síntomas

Muchos de los síntomas de la neumonía son similares a los de un resfriado o la gripe. Entonces, ¿cómo saber la diferencia?

Si tu neumonía es causada por un virus, los síntomas serán similares a los de la gripe durante los primeros días: tos seca, fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, fatiga extrema, falta de apetito, dolor muscular y debilidad. Pero luego la tos empeorará y producirá moco, la fiebre aumentará y la respiración se dificultará. Es posible que presentes un dolor de pecho agudo o punzante. Los labios pueden volverse azulados.

Las personas que tienen neumonía viral corren alto riesgo de desarrollar neumonía bacteriana.

Con la neumonía bacteriana, también podrías tener fiebre muy alta , tos con flemas purulentas y sudoración profusa, con una respiración rápida y difícil y un pulso más alto. Debido a la falta de oxígeno, podría haber una tonalidad azulada debajo de las uñas. Podría haber confusión mental, especialmente en los ancianos.

  1. Tratamiento

El tratamiento depende de la causa. Para la neumonía viral, se puede prescribir un medicamento antiviral, mientras que los antibióticos se utilizan para tratar la neumonía por hongos y bacterias. La mayoría de la neumonía bacteriana es causada por la bacteria estreptococo, seguida por la bacteria haemophilus y estafilococo.

Por desgracia, el aumento de las cepas resistentes a los antibióticos, o serotipos, de la bacteria estreptococo, hace que sea más difícil tratar la neumonía, especialmente el contagio se da en un hospital, donde se encuentran más comúnmente las bacterias resistentes.

  1. Prevención

La mejor manera de prevenir la neumonía es aprovechar las vacunas. La neumonía a menudo sigue a la gripe, por lo que aplicarse la vacuna anual contra la gripe es clave.

Para los grupos de alto riesgo, actualmente existen tres tipos de vacunas contra la neumonía: PCV13 o vacuna neumocócica conjugada, que protege contra algunos serotipos de bacterias estreptocócicas; PPSV23 o vacuna neumocócica polisacárida, que protege contra muchos serotipos más; y la Hib, o vacuna contra la Haemophilus influenzae tipo b.

Recuerda que ante cualquier duda o síntoma, acude con tu médico y deja que los expertos cuiden de tu salud.

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